Mi profesión original fue encaminada a ser un Contador Público e inicie los estudios de Técnico en Contabilidad en el C.E.C.y.t 149 de aquí de Reynosa, y al terminar mi instrucción de bachillerato en el año de 1982, se me presento la oportunidad para laborar en el C.E.T.i.s 129 de San Fernando con una plaza administrativa en donde desarrolle funciones administrativas.
Ya inmersa en el campo educativo dirigí mi meta a llegar a ser docente y me dedique a estudiar la Normal Superior en la ciudad de Victoria en donde me recibí como Lic. en Educación Media y en el transcurso de mi carrera en la Normal, debido a las carencias docentes del plantel por ser de nueva creación, rápidamente me incorpore a la planta docente con materias afines a las que obtuve como Técnico en Contabilidad.
La primera generación del plantel como era de nueva creación, los alumnos en un alto porcentaje tenían algunos años de haber concluido su secundaria y mi inseguridad al estar frente a grupo es que algunos de ellos eran de mi edad y mayor que yo, y tenia que cuidar mi forma de conducirme para que no me faltaran el respeto; por tal motivo tenia inseguridad al estar frente a grupo.
Pienso que el ser profesor me ha dejado grandes satisfacciones y que al hacer una labor social siento que mi vida la aprovecho con utilidad. Como lo dije en el foro de la semana 1, para mí el ser profesor me enriquece el espíritu y creo que es una actividad con una actitud de servicio muy noble.
El tiempo me ha hecho madurar, tener más experiencia y he refinado formas para comunicarme con los alumnos y hacerme entender. Cada semestre trato de enriquecer algunos temas de las materias que imparto.
El dar clases en el nivel Medio Superior es tratar con alumnos que están en su juventud y este medio es una estación, donde cada joven tiene el objetivo de terminar su bachillerato para luego dirigirse hacia diferentes vertientes y tener como fin una licenciatura; y el ser maestro en este medio me queda la satisfacción de contribuir en las bases para su formación profesional.
Algunas de las satisfacciones que he tenido a lo largo de mi profesión como maestra, es el brindar los conocimientos que tengo a mis alumnos y ver la cara de satisfacción cuando entendieron un tema o despejaron una duda. Dar repaso a los alumnos atrasados orientándolos en forma particular, sentirme útil dando cursos de regularización y/o recursamiento a los alumnos reprobados, y el agradecimiento de exalumnos profesionistas que al encontrarlos en mi camino se acercan a saludar en forma respetuosa y algunos me expresan en forma satisfactoria los conocimientos que fueron adquiridos en su bachillerato y lo estricta que pude haber sido en algunas ocasiones para que estudiaran o entendieran algún tema.
Son pocas las insatisfacciones que he tenido y es que a veces las malas direcciones que tenemos no valoran el esfuerzo de los docentes por lograr una mejora cada día. Otra insatisfacción que no es mi caso es que el sistema educativo no es equitativo con algunos docentes, donde se aprecia que el que menos gana monetariamente trabaja más y este tiene menos estímulos que los que no trabajan.
Ya inmersa en el campo educativo dirigí mi meta a llegar a ser docente y me dedique a estudiar la Normal Superior en la ciudad de Victoria en donde me recibí como Lic. en Educación Media y en el transcurso de mi carrera en la Normal, debido a las carencias docentes del plantel por ser de nueva creación, rápidamente me incorpore a la planta docente con materias afines a las que obtuve como Técnico en Contabilidad.
La primera generación del plantel como era de nueva creación, los alumnos en un alto porcentaje tenían algunos años de haber concluido su secundaria y mi inseguridad al estar frente a grupo es que algunos de ellos eran de mi edad y mayor que yo, y tenia que cuidar mi forma de conducirme para que no me faltaran el respeto; por tal motivo tenia inseguridad al estar frente a grupo.
Pienso que el ser profesor me ha dejado grandes satisfacciones y que al hacer una labor social siento que mi vida la aprovecho con utilidad. Como lo dije en el foro de la semana 1, para mí el ser profesor me enriquece el espíritu y creo que es una actividad con una actitud de servicio muy noble.
El tiempo me ha hecho madurar, tener más experiencia y he refinado formas para comunicarme con los alumnos y hacerme entender. Cada semestre trato de enriquecer algunos temas de las materias que imparto.
El dar clases en el nivel Medio Superior es tratar con alumnos que están en su juventud y este medio es una estación, donde cada joven tiene el objetivo de terminar su bachillerato para luego dirigirse hacia diferentes vertientes y tener como fin una licenciatura; y el ser maestro en este medio me queda la satisfacción de contribuir en las bases para su formación profesional.
Algunas de las satisfacciones que he tenido a lo largo de mi profesión como maestra, es el brindar los conocimientos que tengo a mis alumnos y ver la cara de satisfacción cuando entendieron un tema o despejaron una duda. Dar repaso a los alumnos atrasados orientándolos en forma particular, sentirme útil dando cursos de regularización y/o recursamiento a los alumnos reprobados, y el agradecimiento de exalumnos profesionistas que al encontrarlos en mi camino se acercan a saludar en forma respetuosa y algunos me expresan en forma satisfactoria los conocimientos que fueron adquiridos en su bachillerato y lo estricta que pude haber sido en algunas ocasiones para que estudiaran o entendieran algún tema.
Son pocas las insatisfacciones que he tenido y es que a veces las malas direcciones que tenemos no valoran el esfuerzo de los docentes por lograr una mejora cada día. Otra insatisfacción que no es mi caso es que el sistema educativo no es equitativo con algunos docentes, donde se aprecia que el que menos gana monetariamente trabaja más y este tiene menos estímulos que los que no trabajan.

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